miércoles, 30 de diciembre de 2015

BALANCE DE FIN DE AÑO - REFLEXIÓN


Balance de Fin de Año
Por Enrique Arteaga Sustaita

El año viejo esta por fenecer; con él se van todas nuestras tristezas y nuestras alegrías, nuestras penas y nuestras dichas, nuestros aciertos y nuestros errores, nuestros éxitos y fracasos; nuestros amores y desamores, etc. Todo ello acumulado a lo largo del año. Encima de todo este montón de cosas sobresalen el odio, las ofensas, el orgullo y cosas así. Es momento de hacer el balance -si no se hizo antes, al momento de los sucesos. ¿Qué vamos a poner en qué columna? ¿Qué va en los haberes? ¿Qué en los deberes? ¡No os hagáis, jajaja! ¡Todos sabemos en dónde va cada cosa! De alguna manera, quizás lo que más no duela sean las cosas en donde tuvimos participación directa y nos ocupamos en mostrar lo peor de nosotros, lastimando a las personas -cercanas o lejanas, eso no importa. Porque de alguna manera si fuimos nosotros los que padecimos lo anterior mencionado, eso no está en nosotros remediarlo; pero si fuimos nosotros los protagonistas ejecutores ¡Eso si duele! Por una razón: el tiempo no tiene reversa, no da marcha atrás –como a veces quisiéramos- negándonos la oportunidad de remediar “aquello”; de no haber actuado así. Cuando lastimamos a las personas dejamos heridas en sus corazones difíciles de sanar y que pueden quedar ahí por toda la vida, con todas sus consecuencias. Es entonces que apreciamos lo maravilloso del perdón; ¡Cómo unas sencillas palabras emitidas desde lo más profundo de un corazón arrepentido, pueden restañar y quizás sanar a otro corazón herido! Pero para que la bondad del perdón opere, funcione, es necesaria la voluntad de perdonar. Cuando esta dualidad de voluntades hace “clic” les juro que vuelve a brillar el sol en su cielo, que quizás antes lo tenían en penumbras. Claro que esto no funciona para aquellas personas que todo se les resbala, que tienen el corazón duro, de piedra; que tienen el alma negra. ¡Allá ellos! ¡Gracias a Dios por el perdón, la vida pasada -como fuese- y la oportunidad de ser mejores en un nuevo año! ¡Dios mediante! ¡Feliz Año Nuevo! ¡Salud! – Enrique Arteaga Sustaita.



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